Hoy tengo el alma desordenada

Hoy tengo el alma desordenada. He abierto los cajones donde guardo los recuerdos remendados y ahora ya no sé dónde colocarlos. Una pequeña flor con olor a naftalina se ha caído del jarrón donde guardaba los "me quiere o no me quiere". Un frasco de colonia se ha desparramado por el suelo, y ahora todo huele a Don algodón y a unos ojos verdes ya olvidados.

Mis zapatillas Converse moradas, que hace tiempo que comenzaron a apretarme, están tiradas debajo de una tonelada de "a ver cuándo quedamos" que quedaron suspendidos como motitas de polvo azulado.

En la caja de galletas donde guardo los hilos de colores para bordar mis cicatrices, ya no queda el color verde, y la esperanza se ha cansado de esperarme y se ha puesto a dormir.

Una pequeña Carlita corretea de un lado a otro, desordenando todo un poco más, en busca de un viejo tiovivo y un beso de buenas noches que perdió mientras se quitaba las coletas. Le riño bajito, no es cuestión de asustarla, pero no está dispuesta a tirar la toalla, esta vez no. Así que resignada, sigo barriendo restos de aquellas cartas que nunca envié, mientras decido que hacer con los recuerdos que ya no me caben en las estanterías.

Autora: Carla Gil



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